Las bienaventuranzas según la Biblia: qué significa cada una

Las bienaventuranzas abren el Sermón del Monte, el discurso más largo de Jesús que registran los evangelios (Mateo 5 a 7). Son frases cortas con la misma estructura: una declaración de dicha, un grupo de personas y una promesa. Mateo reúne nueve; Lucas, en un discurso parecido, recoge cuatro y las acompaña de cuatro "ayes" (Lucas 6:20-26).
La palabra griega es makários, que se traduce como dichoso, feliz o afortunado. No describe un estado de ánimo pasajero sino una situación favorable ante Dios. El hebreo tiene un equivalente, ashré, que abre el libro de los Salmos: "Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos" (Salmo 1:1). Este tipo de frase tiene nombre técnico, macarismo, y era común en la literatura sapiencial judía.
La novedad de Jesús está en a quién llama dichoso. En el Salmo 1 es el justo que prospera. En Mateo 5 son los pobres, los que lloran y los perseguidos, personas que nadie en su época habría considerado afortunadas.
Este es el texto según la Reina-Valera 1960 (Mateo 5:3-11):
- Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
- Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
- Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
- Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
- Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
- Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
- Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
- Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
- Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan.
Muchos comentaristas cuentan ocho y tratan la novena como una ampliación de la octava, porque cambia de la tercera persona ("bienaventurados los…") a la segunda ("bienaventurados sois"). La primera y la octava terminan con la misma promesa, el reino de los cielos, y forman un marco que encierra a las demás.
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Casi todas las bienaventuranzas retoman textos que los oyentes conocían de memoria. Jesús no inventaba categorías nuevas; tomaba promesas antiguas y las aplicaba a su propio ministerio.
| Bienaventuranza | Promesa | Texto de fondo |
|---|---|---|
| Pobres en espíritu | El reino de los cielos | Isaías 61:1; 66:2 |
| Los que lloran | Consolación | Isaías 61:2-3 |
| Los mansos | Heredar la tierra | Salmo 37:11 |
| Hambre y sed de justicia | Ser saciados | Isaías 55:1-2 |
| Misericordiosos | Recibir misericordia | Proverbios 14:21 |
| Limpios de corazón | Ver a Dios | Salmo 24:3-4 |
| Pacificadores | Ser hijos de Dios | Salmo 34:14 |
| Perseguidos por la justicia | El reino de los cielos | Isaías 51:7 |
Isaías 61 tiene un peso especial. En Lucas 4:18-21, en la sinagoga de Nazaret, Jesús lee ese capítulo ("me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres") y dice que se cumple ese mismo día.
Pobres en espíritu
En los salmos y los profetas aparece el término hebreo anawim: los pobres y humildes que dependen de Dios porque no tienen otro apoyo. "Pobre en espíritu" no significa tener poco entusiasmo religioso, sino reconocer la propia necesidad ante Dios. Lucas lo dice sin matices: "Bienaventurados vosotros los pobres" (Lucas 6:20). Lo desarrollamos en qué es ser pobre en espíritu.
Los que lloran
El llanto aquí incluye el duelo personal, pero en el contexto de Isaías 61 se refiere también a quienes lloraban por la situación de Sion, un pueblo bajo dominio extranjero. La promesa de consuelo apunta a la intervención de Dios en la historia.
Los mansos
Es una cita casi literal del Salmo 37:11: "los mansos heredarán la tierra". En ese salmo el manso es quien no se enfurece al ver prosperar a los malvados y espera en Dios. Mansedumbre no equivale a debilidad: Moisés es descrito como "muy manso" (Números 12:3) y fue el líder que enfrentó al faraón. Ampliamos el concepto en el significado de mansedumbre.
Qué dice la Biblia sobre la forma de la TierraHambre y sed de justicia
En Mateo, "justicia" (dikaiosýne) significa hacer la voluntad de Dios y vivir con rectitud, pero en la tradición profética también incluye que se haga justicia a los oprimidos. La imagen del hambre indica un deseo urgente, no un interés ocasional.
Misericordiosos
Es la única bienaventuranza en la que la promesa repite la misma palabra de la condición: quien da misericordia la recibe. Jesús vuelve a la idea en el Padre Nuestro ("perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos") y en la parábola del siervo que no perdonó (Mateo 18:23-35).
Limpios de corazón
El Salmo 24 pregunta quién podrá subir al monte de Jehová y responde: "el limpio de manos y puro de corazón". En el templo, la pureza era ritual. Jesús la traslada al interior de la persona, la misma idea que desarrolla en Marcos 7:15: lo que contamina sale del corazón.
Pacificadores
La palabra griega eirenopoiós significa "el que hace la paz", no solo el que la desea. En el siglo I el título "pacificador" se aplicaba al emperador romano, que imponía la paz con las legiones. Jesús da ese título a quienes reconcilian. Lo tratamos en qué significa ser pacificador.
Perseguidos
Las dos últimas hablan de la persecución. Cuando Mateo escribió su evangelio, probablemente entre los años 80 y 90, las comunidades cristianas ya habían sufrido la expulsión de sinagogas y la persecución de Nerón en Roma (año 64). Jesús compara a sus seguidores con los profetas, que también fueron rechazados (Mateo 5:12).
Quién creó a Dios según la Biblia CatólicaMateo y Lucas: dos versiones del mismo discurso
Lucas sitúa el sermón "en un lugar llano" (Lucas 6:17), por lo que se le conoce como Sermón del Llano. Sus bienaventuranzas son más breves y concretas: pobres, hambrientos "ahora", los que lloran "ahora" y los perseguidos. Después vienen los ayes: "¡Ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo" (Lucas 6:24).
Mateo agrega la dimensión interior (pobres "en espíritu", hambre "de justicia"). Las dos versiones no se contradicen; reflejan dos maneras de transmitir la enseñanza: Lucas subraya la situación social y Mateo la actitud del discípulo.
La tradición ubica el sermón en una colina sobre la orilla norte del mar de Galilea, entre Cafarnaúm y Tabgha, en Israel. En la cima está la Iglesia de las Bienaventuranzas, construida en 1938 por el arquitecto italiano Antonio Barluzzi. Su planta es octogonal, un lado por cada una de las ocho bienaventuranzas, y las ventanas llevan escrito el texto latino de cada una. Desde la terraza se ve el lago completo, y es parada habitual de las peregrinaciones a Tierra Santa.
Cómo leerlas hoy
- Leer Mateo 5 a 7 de corrido, en una sola sentada. Las bienaventuranzas tienen más sentido como introducción a todo el discurso.
- Comparar con Lucas 6:20-26 y anotar qué agrega cada evangelista.
- Buscar los textos del Antiguo Testamento de la tabla. Ver de dónde vienen ayuda a no convertirlas en frases de calendario.
- Tomar una por semana. Varias iglesias usan este esquema de ocho semanas para estudios en grupo.
Preguntas frecuentes
En Mateo hay nueve frases que comienzan con "bienaventurados", aunque la tradición suele hablar de ocho porque la novena desarrolla la octava. En Lucas hay cuatro.
En Mateo 5:3-12 y en Lucas 6:20-23. Hay otras frases que empiezan con "bienaventurado" en los Salmos, en Proverbios y en Apocalipsis, que contiene siete.
Es una cita del Salmo 37:11. En su contexto original, "la tierra" era la tierra prometida; en Mateo se entiende como la herencia final del reino de Dios.
No están redactadas como órdenes sino como declaraciones. Describen a quién considera Dios dichoso, y a partir de ahí funcionan como un retrato del discípulo.

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